Rutas de la Mancha - Ruta 3.
El sur de la provincia de Cuenca nos ofrece posibilidades artísticas y literarias de primer orden. Por aquí anduvieron guerreros-escritores como don Juan Manuel y Jorge Manrique y por aquí pervive también el espíritu exquisito del Renacimiento.

Un buen sitio para iniciar la ruta es Castillo de Garcimuñoz, un lugar que conserva valiosos edificios, incluyendo la fortaleza que da nombre al pueblo: es de equilibradas proporciones, con una bellísima portada renacentista. En el asalto a sus muros, defendiendo los intereses de Isabel la Católica, fue herido de muerte Jorge Manrique. Trasladado a Santa María del Campo Rus, donde estaba instalado el campamento real, allí expiró el poeta, que luego fue enterrado en el monasterio de Uclés. Hoy, Santa María es una típica villa manchega, con calles amplias y grandes casonas, de carácter muy popular.

También lo es La Alberca de Záncara, que también mantiene latente el sabor tradicional de sus viviendas. La iglesia parroquial, de estilo gótico decadente, fue construída en el siglo XVI. Este es un centro productor de primer orden de un queso manchego de prestigio internacional, por lo que el viajero tiene una excelente oportunidad de probarlo o adquirirlo en el mismo lugar en que se elabora con tanto cuidado.

Es una excelente manera de tomar fuerzas para llegar en seguida a San Clemente, donde nos espera uno de los conjuntos urbanísticos mejor conservados. Es ésta una noble, señorial y elegante villa manchega, resumen del espíritu artístico del Renacimiento castellano. El elemento central es la Plaza Mayor, dominada por la bellísima presencia del Ayuntamiento, un edificio renacentista formado por dos estructuras arquitectónicas, una horizontal y otra vertical, con el escudo imperial, impresionante, en el centro. En la misma plaza se encuentra la iglesia parroquial, del siglo XV, de líneas y proporciones sobrias, con valiosos retablos en su interior. Pero lo mejor es pasear por las calles de San Clemente y saborear una auténtica villa del Renacimiento: conventos, edificios públicos (como la Notaría), casonas señoriales, la Torre Vieja, el Arco Romano... son elementos imprescindibles del paisaje urbano, como lo son también los dos puentes sobre el río Rus. Cerca se encuentra la ermita de la Virgen de Rus, centro de peregrinación y romería de toda la comarca en dos sonados días de primavera, con traslado de las imágenes a la carrera.

Cruzando las tierras manchegas llegamos luego a Sisante, otra interesante villa que ha sufrido en exceso la modernización urbanística. No obstante, conserva edificios de interés, como la iglesia parroquial, de estilo barroco, el Ayuntamiento, el convento de clarisas nazarenas (donde se custodia una valiosa imagen del Nazareno, obra de Luisa Roldán, que sólo sale en procesión cada cien años) y varios edificios particulares.

Esta ruta por el arte y la literatura culmina en un lugar emblemático, la hermosa villa de Alarcón, espectacularmente rodeada por el Júcar, que forma aquí una atractiva hoz en cuyo centro queda el gran peñasco que fue utilizado por los árabes para levantar una poderosa fortaleza, rodeada por tres filas de murallas. Puentes medievales, torreones avanzados y fragmentos de los muros siguen en pie. De la importancia pasada de Alarcón da idea el hecho de haber tenido cinco parroquias; cuatro de estas iglesias permanecen levantadas: Santa María, del siglo XVI, perfecta de proporciones, con espléndida fachada clásica; Santísima Trinidad, a la entrada del pueblo, con llamativa portada renacentista; San Juan, en la Plaza Mayor, la más sobria y discreta de proporciones (actualmente en proceso de decoración interior); y Santo Domingo, reconstruída para ser centro cultural. En la Plaza Mayor se encuentra también el Ayuntamiento, edificio de gran interés constructivo, con soportales. El paseo por las calles de Alarcón es muy estimulante: da la oportunidad de imaginar, casi al detalle, cómo era la villa medieval. En cuanto al Castillo, totalmente restaurado, es parador nacional de turismo, símbolo máximo del cúmulo de sorpresas agradables que es posible encontrar en la visita a Alarcón.



Alarcón