En
una zona muy próxima a la ciudad de Cuenca el terreno calizo
ofrece la oportunidad de conocer unas curiosas formaciones, las
torcas, de las que existen dos interesantes grupos, uno de ellos
con agua.
Para conocer esta zona, el viajero debe tomar la carretera en dirección
a Teruel y aproximadamente a 20 kilómetros tomar un desvío
hacia Los Palancares, en el que encontrará primero un campamento
juvenil y a continuación el grupo de Torcas. Son hundimientos
del terreno, algunos de enormes dimensiones y bautizados con nombres
poéticos, de carácter popular: El Lobo, La Novia,
El Agua,. Todo el paraje debe recorrerse a pie, pues es la mejor
forma de disfrutar de un espacio de insólita belleza. Está
señalizado por lo que puede bastar con seguir la ruta indicada
en la que no sólo contemplaremos la naturaleza pétrea,
sino también una generosa vegetación, con ejemplares
tan llamativos como el Pino Abuelo o el Pino Candelabro.
Otro paraje próximo, también muy interesante, es El
Sumidero, posiblemente una torca en formación, en el que
abundan las sabinas
Continuamos luego el camino volviendo a la carretera principal para
seguir hacia Cañada del Hoyo, un núcleo rural muy
interesante y bien conservado en líneas generales, con algunas
muestras valiosas de arquitectura popular. Dominando el conjunto
se encuentran las ruinas del castillo del Buen Suceso, construído
hacia el siglo XVI por el marqués de Cañete.
Cerca del pueblo, a unos 5 kilómetros, se encuentran las
lagunas de Cañada, que en esencia son torcas cubiertas parcialmente
de agua, formando un paraje muy atractivo en el que se puede pasar
el día o el rato, tanto para disfrutar de su belleza como
del baño en algunas de las lagunas. Es también un
paraje para recorrer a pie, por lo que es recomendable llevar calzado
cómodo apropiado.
La carretera, desde aquí, penetra en lo más profundo
de la Serranía, llevando el camino hacia pueblos de un gran
encanto, envueltos por bosques frondosos y regados por el Guadazaón,
afluente del Cabriel.