Roza la palidez vencida de los sauces sus aguas;
baja lleno de sombras
que mi alma conoce. Yo lo recuerdo ahora, lento,
por la umbrías; en el atardecer: cuando deja
el olor inundado de las sabanas húmedas por entre los olivos.
Tiene la vieja luz de los nogales,
el resplandor descalzo de los suelos sagrados
donde oscuros aromas de maderas mojadas
habitan su penumbra. Entre el olor amargo
de los mimbres aún verdes y la lluvia, teje la claridad áspera
de la higuera su perfume dormido
Extracto del poema “Río Escabas” de Diego Jesús Jiménez